La salud cardiovascular – Día Mundial del Corazón


 

El corazón es un órgano principalmente muscular, que trabaja constantemente a lo largo de toda la vida, bombeando la sangre al resto del cuerpo. Para realizar un trabajo muscular tan intenso y continuo, necesita un constante aporte de sangre rica en oxígeno. Las arterias coronarias son las encargadas de llevar esa sangre oxigenada a todas las células cardíacas.

A lo largo de la vida, distintos factores pueden afectar a las arterias coronarias y causar la obstrucción de las mismas, dificultando la distribución de la sangre en algunas partes del corazón y alterando su capacidad funcional. Las obstrucciones severas pueden,en los casos más graves, producir un infarto agudo de miocardio.

 

¿Qué son los factores de riesgo cardiovascular?

Se llaman factores de riesgo a las afecciones o hábitos que favorecen que una persona pueda desarrollar una enfermedad, o que aumentan la probabilidad de que empeore una enfermedad existente. Las enfermedades del corazón tienen algunos factores de riesgo no modificables, como por ejemplo la edad, el sexo y la herencia:

  • Con la edad, las arterias tienden a ser menos flexibles;
  • Los hombres son más vulnerables a las enfermedades cardíacas antes de los 50 años, pero luego de la menopausia el riesgo de las mujeres tiende a igualarse;
  • Los antecedentes de familiares con enfermedades cardiovasculares, sobre todo si fueron en edades tempranas, aumentan el riesgo de padecerlas.

Pero también hay varios factores de riesgo modificables para evitar padecer enfermedades cardíacas:

  • Alta presión arterial
  • Colesterol alto
  • Diabetes y prediabetes
  • Tabaquismo
  • Sobrepeso y obesidad
  • Falta de actividad física /sedentarismo
  • Dieta no saludable

 

¿Qué podemos hacer para reducir el riesgo de padecer enfermedades cardíacas?

Adoptar hábitos de vida saludables reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y de que empeoren si ya se han presentado. Podemos:

  • Hacer una dieta sana, rica en vegetales, frutas, legumbres, nueces y pescados, con poca sal y pocos hidratos de carbono refinados (harinas blancas, azúcar, productos de repostería, etc.)
  • Evitar el consumo de frituras y utilizar aceites saludables, como el de oliva, preferiblemente crudo o en cocciones a baja temperatura (menos de 180°C).
  • Dejar de fumar
  • Hacer ejercicio físico con regularidad, por lo menos media hora al día de caminata.
  • Controlar con el médico de cabecera periódicamente, al menos una vez al año, la presión arterial y otros parámetros de salud que el médico considere necesarios en cada caso.

Los cambios en el estilo de vida que favorecen la salud general y cardiovascular pueden hacerse gradualmente, de a uno por vez. Pero vale la pena adoptarlos, por sus beneficios concretos en calidad de vida.